Treinta y tres diarreas a los tres años

Esta es la última entrada que haremos en este blog este semestre, por lo tanto, quisimos tratar con un tema bastante pertinente y chocante. Un tema en el cual la biotecnología sería la herramienta ideal para combatir un mal que afecta a muchos guatemaltecos: la diarrea.

A los tres años, un niño  del área rural guatemalteca habrá sufrido, en promedio, 33 casos de diarrea. Éstos constituyen un agravio considerable al desarrollo físico e intelectual de la población guatemalteca (aunque  la última publicación disponible sobre este tema data de 1994). En esta última referencia disponible, se estudiaron los principales agentes causantes de diarrea en niños guatemaltecos; la principal es  Escherichia coli y la segunda  Campylobacter jejuni (Cruz, et. al., 1994).  Guatemala tiene el poco honroso cuarto lugar mundial en retardo de talla para edad (estadísticas del 2012). Si combatiendo la diarrea se reduce esta pésima situación, nuestro país y nuestra población se desarrollarían más pronto.

Voy a concentrarme en esta segunda causa de diarrea:  C. jejuni.  Principalmente por la falta de técnicas clásicas eficientes para la detección rápida de ésta (Sanders, et. al., 2007). La diarrea causada por esta bacteria pasa desapercibida.  ¿Quién sabe cuántos niños están afectados por esta bacteria que puede incluso dar disentería y que no responde a los antibióticos utilizados para tratar la disentería que sí se logra identificar? Por esto, la investigación de técnicas eficientes para la detección rápida y exacta de C.  jejuni es un reto muy grande para la salud pública guatemalteca.  Aquí es donde entra la biotecnología en juego.

Este es un gran campo de investigación para científicos de países como Guatemala, dado que Campylobacter está predominantemente presente en países en vías de desarrollo (Cruz, et. al., 1994). Esto es, no hay fondos extranjeros para el estudio de esta enfermedad. Para una técnica eficiente de detección, pueden utilizarse técnicas de PCR y pruebas rápidas (que ya existen, aunque son muy caras). Y, siendo más ambiciosos aún, se puede utilizar la biotecnología para desarrollar una vacuna en contra de esta enfermedad.

Para el desarrollo de una vacuna como esta, es necesaria una ardua investigación sobre los determinantes de virulencia de esta bacteria. Esto, con las técnicas de secuenciación disponibles, debería implicar que los avances sean menos complicados, gracias a herramientas como la bioinformática. Evidencias de técnicas nuevas para la detección de esta bacteria, abundan (Linton, et. al., 1997; Clark, et. al., 2012; Bessède, et. al., 2011), por lo que lo único que queda es que se desarrollen las técnicas para las cepas guatemaltecas.

Sin embargo, solo esto tengo para decirles hoy, no hay chistes de pedos de panda, ni consejos sobre orinarse en sus teléfonos. Solo les dejo escrito uno de tantos retos que tiene Guatemala por delante si es que va a salir adelante. La investigación guatemalteca debe hacerse por cuenta propia también, y deberá tomar en cuenta las distintas enfermedades que enfrenta Guatemala.

~JRMT

Referencias:

Bessède, E., et. al., (2011). New Methods for Detection of Campylobacter in Stool Samples in Comparison to Culture. J. Clin. Microbiol. 49 (3): 941-944pp.

Clark, C. G.; et. al. (2012). Comparison of Molecular Typing Methods Useful for Detecting Clusters of Campylobacter jejuni and C. coli Isolates through Routine Surveillance. J Clin Microbiol. 50 (3):798-809pp.

Cruz, J. R.; F. Cano; P. V. Bartlett; H. Méndez. (1994). Infection, diarrhea, and dysentery caused by Shigella species and Campylobacter jejuni among Guatemalan rural children. Pediatr. Infect. Dis. J. 13(3): 216-23pp.

Linton, D., et. al. (1997). PCR detection, identification to species level, and fingerprinting of Campylobacter jejuni and Campylobacter coli direct from diarrheic samples. J. Clin. Microbiol. 35 (10): 2568pp.

Sanders, S. Q.; D. H. Boothe; J. F. Frank; J. W. Arnold. (2007). Culture and detection of Campylobacter jejuni within mixed microbial populations of biofilms on stainless steel. J. Food Prot. 70 (6): 1379-85pp.

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